El decreto pretendía restringir los derechos otorgados por la Ley 25.635 y modificar plenamente al decreto reglamentario Nº 38/2004. Hace aproximadamente un mes el Presidente de la Nación en un acto dijo: "No se puede anular un decreto con otro decreto". Ana Dones, Presidenta de la Fundación para la adaptación laboral y el desarrollo autónomo del discapacitado (FALDAD) y miembro de la Comisión Directiva de la Red por los Derechos de las Personas con Discapacidad (REDI), señala: "He ahí la paradoja, ya que la firma del Decreto 118/06 pretendía anular tácitamente los beneficios del Decreto 38/2004 en lo que se refiere al cupo de pasajes gratis para personas con discapacidad, en la que no se ponía límite al mismo". Dones agrega que "tampoco se acotaban las comodidades para esas personas, es decir, no se podía -teóricamente- rechazar el pedido de un servicio que podría ser cama, cosa que igual se hacía por parte de casi todas las empresas".
El Decreto 118 también planteaba la vuelta al pase por discapacidad, cuando hasta el momento, se había establecido que el único documento válido para acceder al transporte era la fotocopia autenticada del Certificado de Discapacidad, con lo que se evitaba que las personas afectadas tuvieran que hacer todos los trámites burocráticos que implica conseguir el pase.
"Cabe resaltar que el Poder Ejecutivo Nacional promulgó el decreto sin haberse asesorado por el Consejo Federal de Discapacidad. Y por ley era totalmente necesaria la opinión de la institución sobre dicha temática", aclara la Presidenta de FALDAD.
Ante esta situación, todas las provincias del país representadas por el Consejo Federal de Discapacidad en conjunto y acompañadas por Organizaciones No Gubernamentales decidieron elaborar una Resolución en la cual se rechazaba de plano el artículo 4 del mencionado decreto.
Finalmente, la resolución tuvo un efecto positivo y se restituyó el derecho que establecía el antiguo decreto Nº 38/2004 respecto de la gratuidad del transporte para las personas que presenten alguna discapacidad.
Si bien el artículo fue derogado, el tema no acabó ahí, ya que las organizaciones que trabajan en el tema de la discapacidad aseguran que las empresas de transporte ponen trabas a la hora de tener que habilitar gratuitamente un asiento para el discapacitado y su acompañante, tal como lo establece la disposición.
El decreto 38/2004 fue firmado el 9 de enero de 2004 por el presidente de la Nación, Néstor Carlos Kirchner. Y dice: "Establécese que el certificado de discapacidad previsto por la ley Nº 22.431 y su modificatoria, la Ley Nº 25.504, será documento válido para acceder al derecho de gratuidad para viajar en los distintos tipos de transporte colectivo terrestre, sometidos a contralor de la autoridad nacional, de corta, media y larga distancia, según lo establece la Ley Nº 25.635".
El decreto 38/2004 habilita a las personas con discapacidad a acceder gratuitamente a los medios de transporte público -de corta, media y larga distancia- con la presentación de un certificado otorgado por el Ministerio de Salud de la Nación.
Sin embargo, en la ciudad de Buenos Aires y el Conurbano el decreto se cumple "sólo en un 50 por ciento, el resto ni siquiera presentó el proyecto de adaptación a la Comisión Nacional de Regulación del Transporte (CNRT)", asegura la arquitecta Silvia Coriat, especialista en accesibilidad de REDI.
Por su parte, Dones señala que "el decreto 38/2004 se cumple sobre todo en relación al transporte interino, o sea colectivos de corta distancia".
Coriat asevera que "a pesar de que en algunos casos la cantidad de coches adaptados y la frecuencia con la que deben circular corresponden al acuerdo entre la CNRT y las empresas, la mayoría pone muchos obstáculos como, por ejemplo, reservar el pasaje con 48 horas de anticipación cuando se quiere hacer un viaje de larga distancia".
A las personas discapacitadas de la Argentina les resulta poco menos que imposible acceder a los pasajes gratuitos. Un ejemplo puntual es que los futbolistas ciegos conocidos como Los Murciélagos, actuales campeones mundiales de fútbol y ganadores de la medalla de plata en los Juegos Paraolímpicos Atenas 2004, se ven obligados a abonar el pasaje para viajar desde sus provincias natales a la ciudad de Buenos Aires, todas las primeras semanas de cada mes en que se realiza la concentración en el CENARD (Centro Nacional de Alto Rendimiento Deportivo).
Silvio Velo jugador de Los Murciélagos, comenta que "de este modo, es muy difícil que se realicen campeonatos nacionales y provinciales o cualquier otro tipo de evento al que acuden numerosas personas con discapacidad. Lo que impide el crecimiento del Deporte Paraolímpico en Argentina".
Según la ley, las empresas que no cumplen con la adaptación de sus unidades y la frecuencia requerida en los viajes deben pagar multas a la CNRT, pero el organismo les da una prórroga de un año y en eso radica el problema. "Las empresas esperan y mientras tanto no hacen nada al respecto", declaró Coriat, quién agregó que "las líneas de colectivos prefieren pagar multas a la CNRT y en otros casos ni siquiera se preocupan por hacerlo".
Otra de las causas que dificulta la movilidad de personas discapacitadas es que algunas empresas concesionarias de rutas nacionales cobran peajes a vehículos que cuentan con obleas de discapacidad. "Cabe preguntarse por qué ocurre esto. ¿Para qué sirve la oblea de discapacidad si el vehículo no va a quedar exento del pago?", señala Dones.
También en la Ciudad de Buenos Aires, las cuadras que tienen los parquímetros no dejan espacios para estacionamiento de automóviles de personas discapacitadas. "En este caso, las empresas de parquímetros y el Gobierno, deberían tener noción del gran perjuicio que se causa a personas parapléjicas o cuadripléjicas, ya que muchas no acceden a colocar la moneda en el parquímetro", explica Coriat.
"Las personas con alguna discapacidad tienen necesidades específicas. Precisan una ciudad sin barreras, algo bastante difícil de conseguir, porque exige un cambio cultural y una inversión fuerte por parte del Estado", manifiesta Coriat.
Las barreras que más denuncian pasan por la falta de adaptación de los vehículos pero también por el trato discriminatorio que reciben y la negativa de quienes los conducen a transportarlos. "Los ómnibus no se detienen, taxis o remises no aceptan trasladarlos aduciendo imposibilidades, que son sólo excusas que demuestran falta de voluntad", revela Dones.
"En Capital Federal hay líneas que desconocen los pases o hacen interpretaciones arbitrarias cuando en el mismo se indica que es con acompañante, que no significa que indefectiblemente el discapacitado debe ser acompañado, sino que puede viajar solo y si lo necesita lo hace con otra persona. En algunos casos hacen bajar al discapacitado o no permitiéndole, subsidiariamente, abonar el boleto y en otros le expresan a la persona que el Certificado de Discapacidad es falso", declara Dones.
La presidenta de FALDAD explica que "estos obstáculos son los que más les duelen porque surgen del trato con quien debiera ser o comportarse como prójimo, de aquel del que se espera la mano tendida".
"Otro problema que se genera es la falta de accesibilidad autónoma y segura en el transporte público. Unidades que no cuentan con rampas o elevadores, ausencia de sistemas de información para personas con disminución visual o auditiva; las máquinas expendedoras de boletos no cumplen con el requisito de ser factibles de accionar por todos los pasajeros. Además de la falta de horarios fijos para las unidades (lo cual alarga los tiempos de espera de los usuarios)", expresa la arquitecta Coriat. Todo esto refleja una situación que tiende a desalentar el uso de este medio de transporte.
Dones añade que "el problema con el transporte público generó que las personas que presentan alguna discapacidad se queden en su casa u opten por utilizar taxis". Pero lo que sucede últimamente con este tipo de transporte es que cada vez son más los que tienen equipo a gas, por lo tanto, no tienen lugar para guardar una silla de ruedas.
"Se podrá modificar la ciudad, pero si no cambia el hombre y si los organismos de control no hacen cumplir las normativas, las barreras seguirán impidiendo la integración real de los discapacitados a la sociedad", finaliza Coriat. Y agrega: "Lo mejor que se puede hacer para ayudarlos es cumplir con las disposiciones existentes. Y si no existen, crearlas".
Mientras que Dones dispara "el Estado y las empresas privadas de Transporte Automotor no toman iniciativas para mejorar la situación". También opina que "las compañías ni cumplen ni hacen cumplir la ley. Por el contrario, pretenden prorrogar sus plazos para de hecho dejarla sin efecto".
En lo que están totalmente de acuerdo tanto la especialista en accesibilidad como la Presidenta de FALDAD es en que los problemas de los discapacitados suceden porque en la Argentina existe un fuerte desfasaje entre las leyes vigentes y la situación real, en la cual esas normas no se cumplen y el Estado no controla que se respeten.
Brenda Mailén Gil Gorrías.

1 comentario:
Muy Interesante la Nota. Que te motivo a desenvolverlo?
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