Luego de un mes de noviazgo, María Cristina y Carlos se casaron. Al año tuvieron un hijo al que llamaron Diego; un par de meses después a Carlos le ofrecieron un trabajo de cocinero para un restaurante de Bariloche, él aceptó el trabajo y viajaron para establecerse en esa ciudad.
Eran muy felices junto con su pequeño hijo, un matrimonio sin tempestades hasta que los empezó a invadir la rutina.
Carlos comenzó a llevar a sus amantes a la casa donde vivía con su esposa e hijo, un día su mujer lo descubrió y él trató de convencerla de que lo que había visto era una alucinación.
Poco a poco María Cristina fue trastornándose por la infidelidad de su marido. Mientras esto sucedía quedó embarazada de su segundo hijo. Al mismo tiempo Carlos dejó embarazada a otra mujer y se fue a vivir con ella. María Cristina, embarazada y con su otro hijo en brazos, volvió a Buenos Aires a la casa de su madre y allí dio a luz a Emanuel y crió a sus dos hijos durante tres años.
El estado psicológico de María Cristina empeoraba cada vez más, hasta llegó a querer quitarse la vida en dos oportunidades. Por este motivo fue internada en un neuropsiquiátrico.
Carlos, al enterarse de la internación de su ex mujer, decidió, criar a Emanuel junto a su pareja, mientras que Diego fue criado por su abuela materna.
María Cristina ahora cumplirá 53 años y sigue con problemas psicológicos, como cambios de personalidad: un día cree ser la madre del actor Mariano Martínez, a veces también piensa que es periodista, actriz o modelo de Ante Garmaz.
María siempre imagina estar embarzada y comenta que el bebe es del cantante mexicano Luis Miguel, a raíz de esto ella compra pañales y batitas para su supuesto hijo. También sufre alucinaciones. A pesar de todos estos síntomas los médicos certifican que su caso no requiere internación.
Pichi, la madre de María, es la única que se ocupa de ella y a veces debe dejarla encerrada por su seguridad porque al estar desquiciada, sale a la calle y se deja manosear por los cartoneros.
Todos los meses María Cristina cobra $310 de la jubilación por inválidez, pero sólo le alcanza para cubrir los gastos de su medicación. De los demás gastos se ocupa su madre, pero no le paga su "vicio", así que María vende las cosas de su casa a los vecinos para comprarse cigarrillos.
La vida de esta mujer fue desgraciada y deprimente, sin embargo a ella frecuentemente se la ve feliz yendo con una "pava" a tomar mate a la plaza donde conoció a Carlos, el único hombre a quien amó. María Cristina es una persona muy simpática que charla con todos sus vecinos y también con los animales de la calle. Su mejor amigo se llama "Pantera" y es un gato negro al que ella le habla en inglés.
Ya nada es como antes pero "Mary", como la llaman todos los que la conocen, no ha perdido las ganas de vivir gracias al apoyo que le brindan sus dos hijos.
Brenda Mailén Gil Gorrías.

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