Una noche de verano de 1956 en un bar de La Plata, alguien le dijo a Rodolfo Walsh: "hay un fusilado que vive". El sobreviviente era un hombre llamado Juan Carlos Livraga, que había recibido un balazo en la cara y otro en el cuello de parte de la Policía de la Provincia de Buenos Aires. Walsh se sintió tan atraído por la historia que decidió contactar a Livraga, quién le contó su versión de los hechos sobre la rebelión militar de los generales Juan José Valle y Raúl Tanco contra el gobierno de facto del general Pedro Eugenio Aramburu.
A las 23.30 del 9 de junio de 1956, policías de la Provincia de Buenos Aires habían allanado una casa en la localidad de Florida, y arrestado a un grupo de civiles que suponían implicados en el levantamiento cívico-militar. En la madrugada del día siguiente, esas personas fueron fusiladas en un basural de José León Suárez, en cumplimiento de la ley marcial que se promulgó y difundió por radio luego de que fueran detenidos. La orden la había dado el jefe de Policía de la provincia, Desiderio A. Fernández Suárez, quien había dirigido el allanamiento en Vicente López.
El saldo fue de cinco muertos: Mario Brión, Nicolás Carranza, Francisco Garibotti, Carlos Alberto Lizaso, y Vicente Damián Rodríguez.
Durante sus averiguaciones Walsh encontró a los demás sobrevivientes: Horacio Di Chiano, Julio Troxler (asesinado por la Triple A en 1974), Miguel Angel Giunta, Norberto Gavino (único involucrado en el levantamiento), Reinaldo Benavídez y Rogelio Díaz.
A Livraga lo tiraron herido en la comisaría de San Martín y luego lo pasaron a la cárcel de Olmos, donde permaneció dos meses junto a Giunta, que, previamente, había sido sometido a tortura psicológica. Díaz también estuvo en la misma cárcel.
La investigación que realizó Walsh sobre este aberrante hecho, se convirtió en Operación Masacre -publicada por primera vez en 1957- y es la primera novela de no ficción, ya que A sangre fría de Truman Capote se publicó en 1966.
Operación Masacre está dividida en tres partes: la primera está dedicada a presentar a cada uno de los protagonistas y a relatar cómo llegaron a la casa a donde los arrestaron.
En la segunda parte, el autor narra el fusilamiento, la muerte de los cinco que no lograron huir y la fuga de los siete que lograron escapar.
Sin duda, el relato más conmovedor es el de Di Chiano. Luego de la balacera, había quedado ileso. Tirado boca abajo en el piso, comprendió que estaban rematando a los caídos y pensó que en cualquier momento le tocaría a él.
En la tercera parte del libro se centra básicamente en detallar el expediente de la causa judicial por la denuncia de Livraga, por lo que la lectura se vuelve menos interesante que en las partes anteriores.
Hacia el final del libro, aparece como apéndice la Carta abierta de un escritor a la Junta Militar, que el autor envió a las redacciones de los diarios locales el 24 de marzo de 1977, un día antes de su desaparición.
En su relato, el escritor utilizó datos precisos para fortalecer la veracidad de la narración, y describió las emociones que tuvieron esos hombres. La ejecución fue reconstruida, sobre todo, con los últimos pensamientos y diálogos de los fusilados.
En el libro, las confesiones de los implicados, la exactitud horaria, los informes los partes de las emisoras radiales, los telegramas, los testimonios, son los detalles que hacen al relato totalmente fidedigno.
Para narrar los últimos minutos de los protagonistas, relatar lo ocurrido la noche de la masacre y publicar el expediente judicial que se generó a continuación, el periodista optó por una forma de escritura equilibrada entre lo novelado y lo testimonial.
Todas las certezas que existen sobre lo que ocurrió aquella noche provienen de la investigación que realizó Walsh, ya que cuando los asesinatos ocurrieron, los diarios de la época no registraron nada. No fue sino hasta el 23 de diciembre de 1956, en que Leónidas Barletta publicó en su periódico Propósitos la denuncia del sobreviviente. Hoy se sabe que esa iniciativa fue del autor.En el libro consta todo: fechas, horas, nombres, y situaciones, datos que demuestran la dimensión del trabajo que realizó el autor.
La única investigación judicial que se realizó por la denuncia de Juan Carlos Livraga no prosperó: Fernández Suárez, movió influencias para que la causa pasara a la justicia militar y eso fue lo que pasó. El juez no encontró delitos en el accionar de ninguno de los funcionarios policiales.
El escritor hizo que las autoridades tuvieran que dar explicaciones y hasta confirmó la muerte de Brión que no había sido incluida en el informe oficial.
Al esclarecer lo que pasó aquella terrible noche, Walsh intervino en la realidad y le mostró al pueblo lo que en verdad había sucedido. Y además demostró su valentía, al no callar a pesar de vivir en una época en la que se estaba constantemente en riesgo.
Pero la lucha de Walsh no fue con la intención de lograr que se hiciera justicia, ni para que se aplicara la ley, sólo pretendió dar a conocer la verdad.
Los asesinatos quedaron impunes pero Walsh cumplió su cometido, el de impedir el ocultamiento de la verdad al probar que la ley marcial no había sido promulgada todavía al momento de los fusilamiento, y que sólo uno de los hombres estaba involucrado con la rebelión, ya que Juan Carlos Torres (otro implicado) había logrado huir de la detención.
Rodolfo Walsh incurrió en la exploración de un nuevo tipo de literatura y periodismo, más comprometido con la realidad y basado en principios de igualdad y justicia para toda la sociedad. Una mezcla entre el cuento policial y la literatura testimonial de denuncia, fruto de la investigación de los acontecimientos. Walsh fue el precursor de este tipo de novela en nuestro país.
Su tarea periodística y literaria, sin duda, dejó en claro su verdadero apasionamiento por la búsqueda y la transmisión de la verdad histórica.
Periodista, escritor y militante político
Walsh: un hombre que se comprometió hasta el final
Rodolfo Walsh nació en 1927 en la localidad de Choele-Choel, en la provincia de Río Negro.
A los ocho años, creyó haber encontrado su vocación cuando decidió ser aviador, pero finalmente ese sueño lo cumplió su hermano. Pasó por muchos oficios antes de escribir, como por ejemplo. limpiador de ventanas, lavacopas, comerciante de antigüedades y criptógrafo.
A los 17 comenzó a trabajar en la Editorial Hachette como traductor y como corrector de pruebas, y a los 20 comenzó a publicar sus primeros textos periodísticos. En 1953 publicó su primer libro de cuentos, "Variaciones en rojo".
Cuando se produjeron los fusilamientos de José León Suárez, Walsh estaba trabajando en la compilación de cuentos de la Editorial Hachette. Al enterarse de que había un sobreviviente de la masacre comenzó a investigar el caso con la ayuda de la periodista Enriqueta Muñiz. Y decidió recluirse en una alejada isla del Tigre con el seudónimo de Francisco Freyre. El 23 de diciembre Leónidas Barletta, director de Propósitos, denunció, a pedido de Walsh, la matanza y la existencia del sobreviviente. La evidencia luego se convirtió en Operación Masacre.
Además de Operación Masacre, el novelista, dramaturgo, ensayista y periodista, publicó: Diez cuentos policiales, Antología del cuento extraño, Variaciones en Rojo, Cuento para Tahúres y otros relatos policiales, Los oficios terrestres, Un kilo de oro, La granada y la batalla, ¿Quién mató a Rosendo? y Caso Satanowsky.
En Cuba fundó la agencia Prensa Latina junto con su colega Jorge Mascetti. Fue el jefe de Servicios Especiales en el Departamento de Informaciones de Prensa Latina.
En 1968, en Madrid, Juan Domingo Perón le presenta a Raimundo Ongaro, Secretario General de la CGT de los Argentinos, y el 1 de mayo aparece el semanario CGT, que funda y dirige por expreso pedido de Perón. En 1969 empieza a militar en el Peronismo de Base.
En 1972 creó el "Semanario Villero" y una escuela de periodismo en una villa miseria, de Buenos Aires donde encaró la formación de periodistas populares.
En 1973 comenzó a militar en la organización Montoneros con el grado oficial 2° y el alias de Esteban. Creó el Departamento de Informaciones de Montoneros, y fue su responsable. Junto a su amigo, el poeta Francisco "Paco" Urondo, participó como fundador y redactor de Noticias. A principios de 1974 dejó constancia por escrito de sus diferencias de concepción, tácticas y estrategia con la cúpula Montoneros.
Bajo el golpe de Estado encabezado por Jorge Videla, creó la Agencia Clandestina de Noticias (ANCLA).
El 25 de marzo -luego de haber enviado la Carta abierta de un escritor a la Junta Militar y a pesar de que no haya sido publicada por ningún medio-, entre las 13.30 y las 16, Walsh fue secuestrado por un grupo de Tareas de la ESMA, comandado por el oficial de Inteligencia García Velasco. Su cuerpo nunca apareció.
Sobrevivientes de la ESMA le acercaron a su hija Patricia Walsh una versión de lo sucedido. Según esa versión Rodolfo debía ser tacleado por el oficial de Marina y ex rugbier Alfredo Astiz, quien falló en su intento. Esto generó una momentánea confusión que permitió a Rodolfo gatillar el revólver calibre 22 que guardaba en la entrepierna. Así hirió a uno de sus agresores, que quedó rengo. Pero él fue herido de muerte.
Otra versión indica que cuando fue emboscado en la avenida San Juan y Sarandi, se resistió a las ametralladoras del grupo de tareas con una pistola calibre 22. Y que el Comisario Ernesto Weber, tuvo que tirarle al menos tres veces para que cayera. Sobrevivientes de la ESMA, dijeron que cuando llegó ya estaba muerto.
Brenda Mailén Gil Gorrías

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